Skip to main content

Para la enfermera matriculada, la cirugía bariátrica fue el inicio de una nueva vida

Pamela Foy

Hoy, Pamela Foy hace una rutina de 155 sentadillas como parte de su programa de ejercicio diario. Aunque no siempre ha estado tan en forma.

“Si hacía 20, mis rodillas crujían”, recordó. “Me dolían muchísimo. No podía respirar.”

Pero eso ocurrió hace poco más de un año y 100 libras, antes de que la cirugía bariátrica cambiara su vida por completo.

A los 37, Pam, enfermera matriculada y madre de dos niñas, de 8 y 6 años, había pasado años haciendo dietas con efecto yo-yo, bajando y subiendo de peso una y otra vez. Si bien sabía que necesitaba perder peso, no pensaba que reunía los requisitos para la cirugía bariátrica. Finalmente, un compañero de trabajo le recomendó asistir a una sesión informativa sobre cirugía bariátrica patrocinada por el Centro para el control de la pérdida de peso del Hospital Good Samaritan. Esa reunión fue el inicio de una nueva vida para Pam.

"La operación cambió mi vida," dijo Pam. “Puedo hacer cosas que nunca antes había podido hacer. Ojalá lo hubiera hecho antes.”

Su médico, el cirujano Edward Cussatti, MD, FACS, FASMBS, Director médico del centro y Director de cirugía bariátrica en el Good Samaritan, afirma que Pam era la candidata ideal para la gastrectomía en manga, una técnica que consiste en grapar y extraer hasta el 85 % del estómago. Este procedimiento limita la cantidad de comida que se puede ingerir y el número de calorías que se pueden absorber. Por otra parte, la gastrectomía en manga reduce la secreción de la hormona grelina, cuya función es estimular el hambre.

“Pam era una mujer joven que buscaba una opción de pérdida de peso segura y eficaz”, afirmó el Dr. Cussatti. “Ella fue la candidata perfecta para la manga y lo ha hecho de manera fenomenal.”

Antes de la operación, Pam no había desarrollado problemas graves de salud relacionados con su peso aún, pero estaba siendo controlaba por una prediabetes y un nivel de colesterol cercano al límite alto. Eso, sumado a sus antecedentes familiares, le hizo pensar que era probable que tuviera problemas de salud graves en el futuro.

“Mis padres y mi hermano son todos diabéticos insulinodependientes tipo 2 debido a su peso”, afirmó. “Me di cuenta de que necesitaba hacer algo de inmediato.”

Desde la operación, perdió más de 100 libras y se siente fantástica. Su salud también ha mejorado mucho.

“Mis análisis han tenido resultados fabulosos”, señaló. “Estoy más saludable en todos los aspectos.”

El Centro para el control de la pérdida de peso del Hospital Good Samaritan está acreditado por el Programa de acreditación y mejora de la calidad de la cirugía bariátrica y metabólica. Este reconocimiento nacional es testimonio de los excelentes resultados y la amplia variedad de servicios prestados por el Dr. Cussatti y sus colegas del Good Samaritan.

“Realizamos todos los procedimientos quirúrgicos principales de pérdida de peso y revisiones de cirugías previas fallidas con opciones mínimamente invasivas y robóticas, incluyendo la gastrectomía en manga, el bypass gástrico y los procedimientos de banda gástrica,” dijo el Dr. Cussatti. “Nuestros resultados están a la par de los más altos estándares a nivel nacional.”

Roseann DeLuca, MSN, RN, CBN, Directora administrativa bariátrica, es responsable de supervisar los estándares de excelencia del programa. También trabaja directamente con los pacientes a través del Grupo de Apoyo de la Cirugía Bariátrica del hospital, que ha ayudado a Pam a superar algunos de los desafíos a los que se enfrentó los días y semanas después de su cirugía.

“Al principio, fue duro mental y físicamente”, admite. “Todavía hay días que son un desafío. Algunos días quieres comer o hacer algo y no puedes.”

“El Grupo de apoyo permite a los pacientes ver los resultados de otras personas y aprender de la experiencia de los demás”, opinó el Dr. Cussatti. “Es un buen recurso para ellos poder aprender cosas de las personas que ya han pasado por esto.”

A pesar de los desafíos del principio, Pam no se arrepiente en absoluto de su operación.

“Sin duda, es la mejor dieta de “cambio de vida” que nunca antes hice”, afirmó. “Puedo hacer más cosas con mis hijos y veo la diferencia en mi cuerpo. Nunca había obtenido los resultados que logré con esto.”

El Centro para el control de la pérdida de peso acepta la mayoría de los seguros, incluidos Medicaid y Medicare, y cuenta con personal bilingüe, incluido el Dr. Cussatti, que habla español fluidamente. Para obtener más información, programar una cita o asistir a un próximo seminario sobre cirugía para la pérdida de peso, llame al 631-376-4000 o visite https://goodsamaritan.chsli.org/weight-loss-bariatric-surgery.

 

Share